Reportaje multimedia realizado por Alexandra Pulido y Mikel De Abrisqueta
A tres días de haber iniciado el 2020, Estados Unidos, específicamente el presidente Donald Trump, ordenó la ejecución del general iraní Qasem Soleimani, quien fue asesinado la madrugada del 3 de enero en un ataque aéreo estadounidense con drones, en las adyacencias del aeropuerto de Bagdad. Soleimani era desde hace más de dos décadas comandante del grupo élite Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, una organización responsable de las acciones militares encubiertas de las fuerzas iraníes en el extranjero.

Las reacciones fueron inmediatas, el ayatolá Alí Jamenei, afirmó que se tomarían fuertes medidas con los responsables de este acontecimiento y consideró a Soleimani como un “mártir vivo de la Revolución”, tras declarar tres días de duelo nacional por la muerte del general iraní.
Un conflicto que se remonta al año 2015, en el que ambas partes, Estados Unidos e Irán, firmaron un acuerdo que limitaba la capacidad de desarrollo nuclear, para evitar la creación de una bomba atómica por parte de la república islámica. A cambio, Estados Unidos, levantaría parte de las sanciones que le había impuesto a esta nación.
En 2018, Irán como medida para combatir las sanciones estadounidenses decidió seguir adelante con su plan nuclear y llevó a que Estados Unidos abandonara el pacto. En 2019, Irán se saltó el acuerdo al momento de aumentar las reservas de uranio, para la elaboración de armas nucleares.
Irán llegó a enriquecer el uranio al 20% en su planta de Natanz Foto: AFP
A finales de 2019, la milicia Kataeb Hezbolá, con el apoyo de Irán, atacó con más de 30 cohetes, la Base Aérea K-1 en la provincia de Kirkuk, Irak, asesinando a un contratista civil estadounidense e hiriendo a 4 miembros del servicio de este país. Como respuesta, el 29 de diciembre, Estados Unidos, con ataques aéreos a la sede esta milicia, asesinó a 25 combatientes de Hezbolá. Nuevamente aumentaron las tensiones.
La reacción armada por parte de Irán llegó el miércoles 8 de enero de 2020, cuando atacaron dos bases militares con presencia de soldados estadounidenses en Irak, sin víctimas confirmadas por parte del gobierno de Estados Unidos. A pesar de que se esperaba un aumento en las tensiones entre ambas naciones luego de este acontecimiento, no se presentaron nuevos enfrentamientos.
Horas más tarde un avión Boeing 737-800 de Ukraine International, fue derribado cerca de Teherán, con 176 personas abordo, todas fallecidas. Después de negarlo por más de 3 días, el gobierno iraní se hizo responsable de este suceso y afirmó que se debió a un “error humano”, tras confundir la aeronave con un “blanco hostil”. Miles de personas volvieron a las calles pero esta vez para exigir: “muerte a los mentirosos”.

José Levy, Corresponsal Jefe en el Medio Oriente de CNN en Español, indicó con respecto a esta situación que: “No solo es el hecho de reconocer este trágico suceso, sino también la pérdida de credibilidad del gobierno iraní”.
La pregunta que más se repite en los principales portales y redes sociales es, ¿qué pasará con el conflicto armado entre ambas naciones? Lo último que se sabe hasta la fecha es que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Mohamad Baqeri, afirmó que la república islámica «no está interesada» en un mayor incremento de las tensiones, sin embargo, recalcó que dará «una respuesta aplastante» ante cualquier agresión.

