Para todo hay una primera vez… y este es mi primer blog
Como les digo, este es mi primer blog. Un blog en el que publicaré artículos variados sobre el día a día del venezolano.
Entrevistas de diversos tipos, para lectores interesados en el día a día del venezolano.
Como les digo, este es mi primer blog. Un blog en el que publicaré artículos variados sobre el día a día del venezolano.

Por Mikel De Abrisqueta y Víctor Petruzzi – Julio, 2020
Cinco días después de su desaparición, su cuerpo fue encontrado en el lago Piru, ubicado en California, Estados Unidos. Un desafortunado accidente hundió la vida de esta joven actriz y cantante. Nacida el 12 de enero de 1987, Naya Marie Rivera, estadounidense de ascendencia puertorriqueña, inició con tan solo cinco años su carrera en la televisión, en la serie The Royal Family.

La oportunidad de su vida
Años más tarde, en 2009, recibió la noticia de que había sido contratada por la cadena estadounidense de televisión abierta FOX, para participar en la comedia musical juvenil del momento: Glee. Fue la oportunidad de oro de Naya, el proyecto que la catapultó a la fama y la convirtió oficialmente en una figura pública. Con una audiencia de casi diez millones de espectadores, esta producción rompió fuertes paradigmas sociales al abordar temas como relaciones sexuales en jóvenes, orientación sexual, el acoso, competencia, consumo de estupefacientes, entre otros.
Nay nay, como le decían sus compañeros más cercanos, asumió el compromiso de interpretar el papel de la joven animadora Santana López. En ese momento un personaje controversial, que representaba a algunas minorías, una mujer latina, morena, sexy y homosexual. De esta forma se dio a conocer en el mundo entero, además fue justo en el punto en el que se vivió un crecimiento masivo de redes sociales como Twitter, en el que las tendencias comenzaron a moldear la opinión pública.

En Glee, Naya Rivera no solo pudo demostrar su gran talento como actriz, sino también como cantante, al interpretar las canciones que encabezaban las listas musicales durante los seis años en los que se transmitió la serie. Una de sus presentaciones más relevantes dentro de la comedia musical fue cuando cantó If I Die Young de la banda The Band Perry con motivo del fallecimiento de su amigo y compañero de elenco, Cory Monteith, quien le dio vida al personaje de Finn Hudson.
Participó en cuatro temporadas como actriz principal y en dos como personaje regular. Naya se caracterizó por ser una persona muy simpática, divertida y comprometida, además, muchos de sus compañeros la describen como una excelente amiga. Por su parte el actor Kevin McHale, uno de sus mejores amigos, comentó: “Naya era muy independiente y fuerte (…) Era la persona más rápida que he conocido, con un recuerdo de hierro con el que podría recordar conversaciones de hace una década”. Este fue parte del mensaje de despedida del artista, que publicó a través de sus redes sociales, el día en el que se anunció la muerte de la actriz.
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Sin embargo, a pesar de caracterizarse por haber tenido una buena relación con el elenco de Glee, parecía no llevarse muy bien con la actriz Lea Michele protagonista de la serie, a pesar de que habían sido cercanas en un comienzo. Naya confirmó en un libro de confidencias, que publicó años después, que Michele, comenzó a ignorarla desde el momento en el que el personaje de Santana López obtuvo mayor protagonismo en la serie, a tal punto que dejó de dirigirle la palabra. A medida que pasaban los años, parte del elenco también afirmó estos rumores.
Asimismo, los excesos también estuvieron presentes en elenco de Glee. Naya, en ese mismo libro, habló sobre noches de fiesta, sexo y drogas, con sus compañeros de la serie. La fama llegó de manera sorprendente a este grupo de jóvenes y esto trajo consecuencias en ellos. En efecto, fueron seis años que marcaron sus vidas. El reconocimiento a nivel mundial fue muy grande, sin embargo esta popularidad parecía tener fecha de caducidad.
Sin éxito en el amor y la música
Posteriormente, una vez culminada la serie Glee, Naya participó en algunas producciones, sin tener mayor relevancia. Su renombre disminuía. Años antes había intentado lanzar su carrera musical de la mano de Columbia Records, con su sencillo Sorry con el rapero Big Sean. No funcionó, el sencillo no tuvo éxito, su carrera parecía estar opacada por un exceso de fama.
El año 2014 resultó muy desalentador para Naya Rivera. Su ruptura del contrato con Columbia Records no sería la única mala noticia. Seis meses después de que se comprometiera con Big Sean, en noviembre de 2013, el rapero tomó la decisión de cancelar la boda y romper su compromiso con la actriz.
Big Sean y Naya Rivera se conocieron de una manera muy particular a través de Twitter. Ella fue quien dio el primer paso al seguirlo en la popular red social, el rapero le devolvería el follow y le enviaría un mensaje diciendo: “Soy tu fan”. Posterior a eso iniciaría una conversación rutinaria, salieron a cenar y el resto fue historia.
En 2016, relató un intímo y complicado episodio que tuvo mientras rodaba la serie Glee, los detalles los dio a conocer en su libro Sorry Not Sorry, donde explicó que decidió someterse a un aborto a finales de 2010. La actriz reveló que a los pocos días de terminar su relación con Ryan Dorsey, para centrarse en su carrera artística, se enteró de que estaba embarazada y, sin decirle nada, decidió abortar. Ella misma expresó sentirse muy asustada y cerrada con todo este asunto, pero el libro le ofreció un espacio para liberarse de esa carga.
Sin embargo, el destino decidió volver a juntarlos a ambos en 2014, poco después de terminar su relación con Big Sean. Ese mismo año, Dorsey y Rivera decidieron casarse, pero fue una pareja que nunca consiguió una verdadera estabilidad, incluso después del nacimiento de su hijo, Josey Hollis Dorsey, en el año 2015.
El quiebre emocional entre ambos tocó fondo en 2016, cuando Rivera decidió pedirle el divorcio al actor. No obstante, mientras todo ese proceso avanzaba, los dos seguían compartiendo momentos con su hijo de un año, y en 2017 la actriz decidió darle otra oportunidad a la relación y presentó una desestimación del documento.
La alegría de este “reencuentro” duraría poco más de un mes, ya que Naya Rivera enfrentaría un episodio muy delicado de su vida, tras ser arrestada por un delito menor de agresión doméstica en Kanawha, West Virginia. Fue su marido quien realizó la denuncia a través de un video en el que muestra pruebas de cómo la actriz lo golpeó en la cabeza y en el labio inferior cuando se encontraban de paseo con su hijo de dos años.
El hundimiento de su carrera
Tres años después de los acontecimientos que debilitaron aún más la relación y la custodia de su hijo, Ryan Dorsey sigue teniendo buenas palabras para quien fuese su esposa en vida. Días después de que se encontrara el cuerpo de Naya Rivera en el lago Piru, el actor escribiría un conmovedor mensaje en sus redes sociales, donde deja entrever que la artista siempre tuvo un carácter dominante en la relación:
“No sé qué decir. Estoy agradecido por nuestro tiempo juntos, por el viaje que nos unió y que terminó dándonos al más dulce, amable e inteligente niño que jamás imaginé. Me acuerdo que a veces te molestaste conmigo y me decías: ‘Ryan, deja de usar Snapchat’. Estoy contento de que no te escuché, porque ahora tengo cientos o miles de fotos y videos que Josey tendrá siempre para saber que su mamá lo amaba más que a su vida, y que juntos se divertían mucho mientras él crecía”.
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La vida le aguardaba un agónico y triste final, un hundimiento en un lago que puede servir como símil de su carrera posterior a Glee. La trágica desaparición de Naya Rivera llevó a especular infinidad de escenarios, desde un suicidio hasta una posible vinculación con su esposo, Ryan Dorsey. Sin embargo, cinco días más tarde, el 13 de julio, el cuerpo fue encontrado en la parte noreste del lago Piru y todos estos rumores fueron desmentidos, luego de que la autopsia que se le practicó a la actriz revelara que murió salvando a su hijo, para que no se ahogara. Finalmente su familia confirmó haberse despedido de ella en un funeral privado, lo que daría un cierre a la vida de una actriz que fue de más a menos durante su trayectoria.
Referencias
Esta semblanza se elaboró con la colaboración del periodista de entretenimiento, Hector Palmar, que cuenta con casi setenta mil seguidores en Instagram.
Estaba cansado, como cualquier viernes de una dura semana de trabajo en Onda La Superestación. Teníamos semanas hablando en nuestra programación sobre un virus que se había detectado por primera vez en la ciudad de Wuhan, ubicada en China y se extendía a lo largo del mundo entero. Cinco días antes de este viernes 13 de marzo, la Organización Mundial de la Salud reconoció la enfermedad del Covid-19 como una pandemia global.

Desde ese momento, la noticia pasaba al plano nacional. El lunes 16 de marzo, Nicolás Maduro, anunció el comienzo de una cuarentena social en todo el país, con plazos que han sido postergados hasta la fecha. Todo cambió. El mundo entero se encontraba viviendo lo mismo, los venezolanos no éramos la excepción. Las calles estaban solas, el tráfico dejó de existir, las personas empezaban a circular con medidas exhaustivas de seguridad y reinaba un ambiente de tensa calma. Era un escenario surrealista, inesperado, que parecía ficción, pero se había convertido en nuestra realidad.
Al formar parte del equipo que lleva las riendas de la emisora, mi responsabilidad era asistir presencialmente a la sede de Unión Radio, en La Castellana, a seguir adelante con un cargo al que no logré adaptarme por completo, con esta interrupción de nuestra normalidad. A medida que pasaban los días, estando allí, pude presenciar cómo, poco a poco, el estacionamiento, los pasillos, las cabinas, los estudios y las salas de producción se quedaban completamente vacíos, cuando antes el flujo de personas era inmensurable.
La radio no debe alejarse nunca de su audiencia y por esta razón decidimos explorar nuevos mecanismos que nos permitieran seguir conectados, con el mayor personal posible trabajando desde casa. Así fue como nos enfrentamos al fenómeno del año, que surgió como consecuencia del Covid-19: el teletrabajo. Como resultado, incursionamos en plataformas como Zoom, que nos posibilitaban registrar el material que saldría en vivo.
Inicio de la distancia
Mi asistencia a la radio se vio limitada, no por el avance del coronavirus en el país, sino por la cruda escasez de gasolina, que afectó a todo el territorio nacional y aumentó las tensiones políticas. Fue en este momento en el que dejé de compartir esporádicamente con el trabajo a distancia y se convirtió en parte de mi rutina. Un ritmo de vida al que no estaba acostumbrado, pasar las veinticuatro horas del día dentro del mismo apartamento, cuando antes, no pasaba ni la mitad de este tiempo en él. No me hallaba, no encontraba mi espacio, no me concentraba, no estaba enfocado en lo que hacía y no me gustaba lo que estaba viviendo.

Seguidamente, a los escasos días de haber empezado a convivir con este nuevo formato laboral, ya el estrés y la ansiedad se apoderaban de mí. No solo debía cumplir con todo lo que la emisora necesitaba, sino que también tenía que mantenerme al día con mis estudios universitarios. Era casi imposible fijar horarios para lo uno o para lo otro. Mis horas de trabajo dejaron de tener límites, soportaba más de 12 horas sentado en el mismo lugar, intercalando la mirada del teléfono celular a la laptop.
El trago amargo
La situación cada vez era más desesperante, el entorno era muy tenso, la pandemia avanzaba, la escasez de gasolina continuaba sin soluciones aparentes, fallas constantes en el servicio eléctrico y las telecomunicaciones que funcionan casi por inercia. Un ambiente que provocaba sensibilidad e irritación en las personas y por ende, las discusiones. Yo, en lo particular, no soportaba a nadie, ni a mis jefes, ni a mis compañeros de trabajo, ni a mis amigos, ni a mi familia, ni a mis profesores, ni a nadie, lo único que quería todos los días, al finalizar la jornada, era sentarme a llorar y drenar todos los sentimientos acumulados.
Así fue, llegó el día en el que no pude aguantar más. La presión, los nervios y el estrés no estuvieron a mi favor. El día había comenzado igual que todos los anteriores, despertarme, ponerme una chaqueta para disimular mi pijama y conectarme con una distancia amarga con la emisora. Además de todas las vicisitudes que estábamos atravesando en ese momento, trabajar en un medio de comunicación en Venezuela, implica censura y lo peor que puede existir, la autocensura. La necesidad de informar cada vez era mayor en un país en el que ya se había advertido que la pandemia podría causar estragos. Sin embargo, las posibilidades de decir lo que ocurría, cada vez eran menores. No pudimos ir al aire con los invitados pertinentes. El ambiente laboral era muy tenso, discutí fuertemente con mis jefes. No pude más. Fue la peor noche que pude haber pasado, lloraba descontroladamente y no podía conciliar el sueño.
Al día siguiente, después de la ruda jornada del día anterior, decidí que eso no volvería a pasar. Mi salud y estabilidad mental vale mucho más de lo poco que puedo recibir mes a mes. Desde ese momento, seguí trabajando, con las mismas ganas que antes, pero controlando mis niveles de estrés y sin agregar preocupaciones adicionales.
No todo es negativo
Ciertamente, tomar esa decisión me ayudó a ver las cosas desde un óptica menos negativa y quizás a valorar un poco más el trabajo que estaba realizando en tiempos de confinamiento. Esto contribuyó a convencerme una vez más del poder que tiene la radiodifusión hoy en día, a pesar de los avances tecnológicos. La primera vez que lo entendí fue hace un año exactamente, cuando en marzo de 2019 un apagón general afectó seriamente al sector eléctrico y descubrí lo importante que es la radio para su audiencia.
Sigo estando cansado. Hace años, Bill Gates predecía un escenario similar al que vivimos. Hoy, la pandemia disminuye en algunas partes del mundo y avanza en nuestro país. Las restricciones serán cada vez mayores y por lo tanto la vuelta a la casi extinta normalidad es casi nula. El teletrabajo llegó inesperadamente y nos sorprendió con poca preparación. Ahora, con un tanto más de experiencia en este nuevo formato laboral, la distancia aumenta, pero el sabor amargo se desvanece.

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A partir del año 1914 Venezuela empezó a tener relevancia para el mundo. El país pasó de ser un territorio agrícola, productor principalmente de café y azúcar, a tener en sus manos las mayores reservas de petróleo del mundo. La Venezuela Saudita que se vivió a mediados del siglo pasado por los altos precios del crudo, hizo que la economía del país se disparara como nunca antes se había presenciado. Además de esto, le permitió a los venezolanos contar con un servicio de gasolina subsidiado, cuando en otros países los costos eran mucho mayores.
Es en este punto en el que Venezuela se convirtió en un país petrolero. El economista José Toro Hardy comenta que, en los momentos de más alta producción petrolera en la historia venezolana, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) llegó a extraer casi tres millones y medio de barriles por día. Sin embargo, Venezuela hoy cuenta con 450 mil barriles diarios, según la agencia de noticias Reuters.

Esta diferencia bárbara entre las cifras es el reflejo de una industria petrolera completamente destruida, que ha dado como resultado una importante escasez de gasolina. Para contrarrestar esta situación, el gobierno de Nicolás Maduro recibió cinco buques iraníes cargados de combustible. La llegada de este cargamento obligó al Estado a incrementar exponencialmente los costos de la gasolina a $0,5 por litro, cuando el salario mínimo actual es de $4,6 mensuales. Una medida ejecutada sin tomar en cuenta el hecho de que se desconoce el alcance de esta importación.

El origen de la escasez
La respuesta a esa pregunta se remonta al año 1945, cuando el presidente Rómulo Betancourt decidió realizar el primer subsidio de gasolina. Para ese momento, Venezuela era el primer exportador de petróleo del mundo y por esta razón se creía adecuado que los venezolanos pagaran menos por el recurso.
Sobre esto, José Toro Hardy, miembro de la directiva de PDVSA durante los años 1996-1999, explica que “Venezuela era la economía de más rápido crecimiento en el mundo (…) teníamos la moneda más sólida junto con el franco suizo. No sabíamos lo que era la inflación. Eso significa que para ese momento no pesaba dicho subsidio de la gasolina a la economía”.
A partir de allí, los precios del petróleo siguieron subiendo y por ende las riquezas del Estado, hasta 1989, año en el que el presidente Carlos Andrés Pérez se enfrentó a un territorio endeudado. La profesora e historiadora María Soledad Hernández aclara que “no éramos un país rico. Sí éramos un país petrolero, pero la renta petrolera no se reinvirtió en otras áreas prioritarias que hubiesen permitido al país poder tener una economía sustentable en tiempos de vacas gordas”.
El Caracazo, en 1989, hizo que ningún otro presidente recurriera al aumento de la gasolina como medida para mejorar la economía. Sin embargo, durante el segundo mandato del presidente Rafael Caldera en 1995, pasando por una crisis muy severa, se decidió adaptar un programa donde el precio del combustible subiría, pero de forma paulatina y en un porcentaje pequeño. Según Toro Hardy, esto se realizó con la finalidad de lograr la apertura petrolera en el país, a la que el presidente Chávez se opuso durante toda su campaña electoral.
Hugo Chávez llegó al poder en 1998, cuando PDVSA estaba en su mejor momento de producción; y cuatro años después decidió despedir a los ejecutivos más preparados dentro de la empresa, lo que desembocó en el Paro Petrolero a finales del 2002. Sin embargo, en los años siguientes los precios del petróleo alcanzaron cifras nunca antes imaginadas: $114 por barril.
Por su parte, Eduardo Fortuny, director de Dinámica Venezuela, indica que para ese momento, en Venezuela ingresó más dinero que en los 50 años anteriores. Al contar con tantos recursos, PDVSA empezó a levantar misiones, a importar alimentos, y a dedicarse de lleno en proyectos sociales, dejando a un lado el mantenimiento de las refinerías.
“La industria petrolera era la gallina de los huevos de oro. PDVSA era esencial para la Revolución Bolivariana. La sustitución del personal, la descomposición y la diversificación del negocio acabó con la industria”, comenta María Soledad Hernández.
Un momento histórico en el deterioro de PDVSA fue en 2008, cuando se aprueban nuevas condiciones por la Ley Orgánica de Hidrocarburos que violaban los contratos que se habían suscrito en la apertura petrolera, llevando a las empresas extranjeras a acatar las condiciones, o irse del país. Los precios del crudo bajaron, y además ocurrieron accidentes como el gran incendio, en el año 2012, de la refinería de Amuay, ubicada en el estado Falcón. Allí la producción petrolera empezó a caer vertiginosamente, cuando el 97% de las divisas que ingresaban al país dependían de la exportación del petróleo.

La historia petrolera culmina con la situación actual de Venezuela: refinerías paralizadas, la mayor hiperinflación del mundo según el Foro Monetario Internacional, el nivel más alto de desempleo en América Latina, el desarrollo de una pandemia y la escasez de gasolina en todo el país.
Gasolina iraní
La falta de combustible es el resultado de dos cosas, la paralización de las refinerías y la falta de divisas para importar gasolina. Además de esto, el economista Eduardo Fortuny afirma que, con la salida del país de la empresa Rosneft –que manejaba el 75% del crudo que exportaba Venezuela– debido a las sanciones de Estados Unidos, el Gobierno venezolano migró a la comercialización a través de pequeñas empresas mexicanas.
Por ende, sin esta empresa, se complica la venta del petróleo y la importación de la gasolina. Eso es lo que lleva al Gobierno a negociar con Irán el envío de cinco tanqueros que traían 275 mil toneladas de combustible. “Casi un millón y medio de barriles. Si suponemos que el consumo de Venezuela es de cien mil barriles diarios, pues esto duraría para 15 días”, afirma el ex trabajador de PDVSA, José Toro Hardy.
Además de ser políticamente un reto para E.E.U.U., Irán se enfrenta con una gravísima situación económica y con unas reservas de gasolina estancadas por causa del Covid-19, que se están enviando a Venezuela y por las que están recibiendo el pago en oro. La internacionalista Giovanna de Michele acotó que la asociación entre el gobierno de Nicolás Maduro y el Gobierno iraní se constituye como una potenciación de la amenaza que percibe Estados Unidos de parte de Irán: “Ya no solo lo percibe en el Medio Oriente, si no que siente que de alguna manera Venezuela le está abriendo las puertas de América Latina a un enemigo consagrado de la seguridad de E.E.U.U., como lo es Irán”.
Sin embargo, con la llegada de los buques iraníes y la supuesta maquinaria para reparar la refinería de Cardón en el estado Falcón, las posibilidades de que se solventen los problemas mayores son muy pocas. Bajo esta premisa, José Toro Hardy expresó: “Yo pongo en duda que Irán cuente con la tecnología para poder hacerlo, debido a que el petróleo de Irán es de excelente calidad, por ende muy fácil de refinar, en cambio el de Venezuela es muy complejo. Esas plantas no se pueden reparar con parches”.
Impacto de las sanciones
Las sanciones de Estados Unidos tienen solamente un año en función, mientras que la destrucción de la industria petrolera lleva más de 20 años en proceso. Sobre esto, Giovanna de Michele enfatizó que “si la responsabilidad de la caída de la producción del petróleo en Venezuela estuviese vinculada directamente con las sanciones, no habría explicación alguna para poder entender cómo Irán, que tiene muchos más años de sanciones, puede mantener su capacidad de producción, exportar crudo, abastecer su mercado interno y todavía mandar combustible a Venezuela”.
Lo que queda para el futuro
La destrucción por la que ha pasado PDVSA es invalorable. José Toro Hardy estima que para recuperar la industria se necesita, entre inversiones y gastos, un aproximado de 25 a 30 mil millones de dólares por año, durante los próximos ocho o diez años nada más que para recuperar la producción que se tenía hace 20 años.

“Es evidente que el Estado no está en condiciones para hacer esa inversión. Si se llegara a una recuperación de la industria, se tendría que pasar por una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que se respete la propiedad privada y que se respeten los contratos. Eso sí, entendiendo que ya la gasolina no sería regalada”, puntualizó Toro Hardy.
Venezuela, la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo, ya no es un país petrolero. Ahora es famosa por la hiperinflación y la crisis en todos los ámbitos, mas no por el oro negro que se exportaba. Solo queda volver a rescatar el poder de la institucionalidad formal en el país y que sea de nuevo ejemplo de democracia para el continente, como lo fue años atrás.
Reportaje multimedia realizado por Alexandra Pulido y Mikel De Abrisqueta
A tres días de haber iniciado el 2020, Estados Unidos, específicamente el presidente Donald Trump, ordenó la ejecución del general iraní Qasem Soleimani, quien fue asesinado la madrugada del 3 de enero en un ataque aéreo estadounidense con drones, en las adyacencias del aeropuerto de Bagdad. Soleimani era desde hace más de dos décadas comandante del grupo élite Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, una organización responsable de las acciones militares encubiertas de las fuerzas iraníes en el extranjero.

Las reacciones fueron inmediatas, el ayatolá Alí Jamenei, afirmó que se tomarían fuertes medidas con los responsables de este acontecimiento y consideró a Soleimani como un “mártir vivo de la Revolución”, tras declarar tres días de duelo nacional por la muerte del general iraní.
Un conflicto que se remonta al año 2015, en el que ambas partes, Estados Unidos e Irán, firmaron un acuerdo que limitaba la capacidad de desarrollo nuclear, para evitar la creación de una bomba atómica por parte de la república islámica. A cambio, Estados Unidos, levantaría parte de las sanciones que le había impuesto a esta nación.
En 2018, Irán como medida para combatir las sanciones estadounidenses decidió seguir adelante con su plan nuclear y llevó a que Estados Unidos abandonara el pacto. En 2019, Irán se saltó el acuerdo al momento de aumentar las reservas de uranio, para la elaboración de armas nucleares.

A finales de 2019, la milicia Kataeb Hezbolá, con el apoyo de Irán, atacó con más de 30 cohetes, la Base Aérea K-1 en la provincia de Kirkuk, Irak, asesinando a un contratista civil estadounidense e hiriendo a 4 miembros del servicio de este país. Como respuesta, el 29 de diciembre, Estados Unidos, con ataques aéreos a la sede esta milicia, asesinó a 25 combatientes de Hezbolá. Nuevamente aumentaron las tensiones.

La reacción armada por parte de Irán llegó el miércoles 8 de enero de 2020, cuando atacaron dos bases militares con presencia de soldados estadounidenses en Irak, sin víctimas confirmadas por parte del gobierno de Estados Unidos. A pesar de que se esperaba un aumento en las tensiones entre ambas naciones luego de este acontecimiento, no se presentaron nuevos enfrentamientos.
Horas más tarde un avión Boeing 737-800 de Ukraine International, fue derribado cerca de Teherán, con 176 personas abordo, todas fallecidas. Después de negarlo por más de 3 días, el gobierno iraní se hizo responsable de este suceso y afirmó que se debió a un “error humano”, tras confundir la aeronave con un “blanco hostil”. Miles de personas volvieron a las calles pero esta vez para exigir: “muerte a los mentirosos”.

José Levy, Corresponsal Jefe en el Medio Oriente de CNN en Español, indicó con respecto a esta situación que: “No solo es el hecho de reconocer este trágico suceso, sino también la pérdida de credibilidad del gobierno iraní”.
La pregunta que más se repite en los principales portales y redes sociales es, ¿qué pasará con el conflicto armado entre ambas naciones? Lo último que se sabe hasta la fecha es que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Mohamad Baqeri, afirmó que la república islámica «no está interesada» en un mayor incremento de las tensiones, sin embargo, recalcó que dará «una respuesta aplastante» ante cualquier agresión.

El jueves 14 de noviembre de 2019, se convirtió en un día que Nella Rojas nunca olvidará. La margariteña se encontraba en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, en horas de la tarde, recibiendo a los venezolanos galardonados con el Latin Grammy y pensaba: “Qué bien debe sentirse ganarse uno de esos”.
Como fiel creyente de la visualización, Nella, meses antes, había dibujado en su cuaderno un gramófono con un 2019 en su interior, un premio que reconoce la excelencia artística de los distintos exponentes latinoamericanos, otorgado por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación. Su deseo traspasó el papel y esa misma noche de noviembre se alzó con el Latin Grammy a Mejor Artista Nuevo.
Durante su discurso expresó: “Quiero agradecer a Venezuela y a todos aquellos, que como yo, vienen de otro país y están aquí diariamente luchando por mejores oportunidades. Ustedes son mi inspiración”. Un fragmento con el que se puede entender parte de la trayectoria de esta joven, que lleva más de 8 años fuera del territorio venezolano en busca del éxito.
De Margarita para el mundo
Nella Rojas nació en el estado Nueva Esparta, específicamente en la Isla de Margarita, en una casa musical, más no de músicos. Su madre antes de ir al trabajo la dejaba al cuidado de su abuelo y allí pasaba sus tardes escuchando música junto a la radio. Desde muy temprana edad, le interesó el arte y a los 11 años se convenció de que la música era su motor y lo único que quería era cantar.
Dentro de sus referentes se encuentran grandes exponentes del género pop como Christina Aguilera y Celine Dion. Creció cantando en inglés, algo que la ayudó a manejar muy bien el idioma. Asimismo, la música de Mecano e Ilan Chester siempre estuvieron presentes en su hogar.
A pesar de que la música no entra dentro de las carreras tradicionales, sus padres siempre la apoyaron. Le pidieron que además de dedicarse a lo que tanto deseaba, se graduara de algo más y así lo intentó. Estudió comunicación social durante un año en Caracas, en la Universidad Monteávila y luego se retiró. Para ella la carrera era muy bonita, “pero lo mío definitivamente es la música”.
El siguiente paso fue comenzar a estudiar en la Escuela Contemporánea de la Voz, donde se formó con múltiples profesores que la llevaron a creer más en ella y tener aspiraciones mucho más altas. Comenzó la búsqueda de buenas universidades donde pudiese estudiar música.
La opción que más sonaba pero que ella menos creía posible era Berklee College of Music, la universidad privada de música más grande del mundo, ubicada en Boston, Massachusetts. Y así fue. Trabajó como secretaria de su profesor de música en Caracas, para contribuir con los gastos del viaje y el primer año de carrera.
Su objetivo: Berklee
Lo increíble se hizo posible. Nella comenzó sus estudios musicales en la universidad de grandes artistas como Juan Luis Guerra, John Mayer, Charlie Puth y Kiesza, en Boston, Estados Unidos. Su entrada a esta institución se dio luego de audicionar con el merengue venezolano “La Negra Atilia”, que hasta el momento, lo considera como un amuleto de la buena suerte.
Para ella, formarse académicamente en música no es indispensable, pero considera que ayuda mucho. A pesar de que la gran mayoría de los cantantes no tienen una formación, ella siempre supo que quería estudiar y sabía que era una carrera competitiva.
Estando en Berklee se le presentaron oportunidades únicas como cantar junto a Alejandro Sanz en los Grammy Latinos del año 2013, quien desde ese momento no ha dejado de apoyarla. En septiembre de 2019, él mismo la invitó a cantar en su concierto en la ciudad de Miami, visibilizando su carrera.
Después de haber culminado sus estudios en Boston, el destino la llevó a Nueva York, lugar donde reside desde hace 4 años. “Nueva York es una ciudad que te prepara para cualquier cosa. Te puedes sentir muy solo, a pesar de ser una ciudad con mucha gente”, así describe Nella su estancia neoyorquina.
Se graduó en Berklee y no todo quedó allí. Su nombre comenzó a sonar. Sacrificio y trabajo son los elementos clave que ella considera que ayudan a diferenciarse del resto. Cantaba todo lo que le proponían y eso la llevó a no conocer su estilo personal. Finalmente conoció a quien hoy en día es su productor, Javier Limón, un cazatalentos español, responsable de figuras españolas como Concha Buika, que se han convertido en grandes influencias para Nella.
De la mano de Javier, Nella pudo encontrar su sonido y generar su propio concepto musical, de inspiración flamenca. Además de esto, llegaron a su vida grandes oportunidades para cantar con artistas como Alejandro Sanz, Jennifer López, Carlos Vives, Amigos Invisibles, Monsieur Periné, Caramelos de Cianuro y Guaco.
En 2018 fue invitada a participar como cantante y actriz junto a Javier Bardem, Ricardo Darín y Penélope Cruz en la película “Todos lo saben”, interpretando varias canciones compuestas por Limón para la ocasión. Además, su voz se pudo escuchar en el Festival de Cannes ya que la película fue escogida para inaugurar el evento.
El momento más trascendental de su carrera llegó en el año 2019 y no fue el Grammy Latino. En mayo, con el apoyo de la casa discográfica Casa Limón Music, publicó por todo lo alto su primer álbum “Voy”, con la participación de Ilan Chester, Alba Molina y Jorge Glem.
El lanzamiento de este álbum literalmente fue por todo lo alto, se llevó a cabo en un vuelo comercial de la aerolínea española Iberia, entre Madrid y Lisboa. Su rostro, su disco y una revista con ella de portada se encontraban en cada asiento del avión, en el que interpretó varias de sus canciones. “Nunca pensé que podría presentar mi primer álbum en el aire, es algo muy bonito. Es increíble, algo que no me va a volver a pasar en la vida”, expresó en una entrevista con la agencia de noticias Efe.
El video de su tema “Volveré a mi tierra” se viralizó al momento de su estreno por su mensaje para el pueblo venezolano, que contó con la colaboración de grandes figuras del entretenimiento que se encuentran fuera del país como Ana María Simon, Prakriti Maduro, Mariaca Semprun, Pastor Oviedo, Dayana Mendoza, María Gabriela de Faría, Johanna Haussman, Jean Paul Leroux y Guillermo García.
Este álbum le aseguró su nominación en la categoría Mejor Artista Nuevo de los Premios Latin Grammy 2019, compitiendo con cantantes como Aitana, Greeicy, Chipi Chacón, Cami y Paulo Londra. Su voz quebrada destacó y finalmente se alzó con el premio. Semanas más tarde su sencillo “Voy” se posicionó en el puesto 14 de las 54 mejores canciones del año, según The New York Times. “¡De verdad que te has lucido este año! ¡Gracias!”, escribió la cantante en su cuenta de Instagram.
Para este 2020, dentro de su cuaderno de dibujos, se encuentran colaboraciones con cantantes como Juan Luis Guerra, muchos conciertos, nuevos temas, viajar por Latinoamérica y una gira en Venezuela. Lo que sí confirmó su visualización es la presentación en otoño de este año en la conocida sala de conciertos Carnegie Hall ubicada en Manhattan, Nueva York.

Nella Rojas, una cantante venezolana sin precedentes a la que no hay que perderla de vista, porque seguro que seguirá dando de qué hablar, dejando el nombre de Venezuela en alto y visibilizando la situación de todos aquellos que tuvieron que emigrar.

Ser figura pública no es una tarea fácil y más en esta era digital. Los compromisos y responsabilidades cada vez son mayores. Mariangel Ruiz, aceptó ser entrevistada por mí hace más de una semana y el ajetreo de su apretada agenda casi lo hace imposible. Eran las 12:36 a.m., ella en República Dominicana y yo en Venezuela. La desesperación imperaba en mi cuerpo, porque no había respuesta alguna. Finalmente, recibí el mensaje que hizo que pudiese dormir: “Mikel. Duérmete y al despertarte tendrás las respuestas a tus preguntas”.
En principio lo ideal era poder realizar la entrevista en vivo y directo, sin embargo, trámites migratorios de Mariangel se interpusieron y no lo hicieron viable.
Un breve currículum, Mariangel Ruiz es una de las animadoras más conocidas de Venezuela actualmente. Es una persona multifacética, desde aeromoza hasta primera finalista en el Miss Universo del año 2003. Se ha dedicado al modelaje, a la actuación, a la producción, a la locución y a ser una gran emprendedora. Todas estas ocupaciones la han llevado a ser una persona pública, y es eso lo que me llama la atención, saber qué hay detrás de esta importante personalidad.
Antes de vivir en la capital te desenvolviste en el interior del país, donde diste tus primeros pasos y te formaste, ¿qué extrañas de esa infancia?
Viví en el interior del país hasta los 21 años, entre Guárico y Aragua. Crecí con mi familia, mi mamá y mis hermanos en Maracay. Vivir en el interior tiene otra dinámica, sobre todo en la época en la que yo era niña. Yo me iba sola y regresaba sola a la escuela y así cientos de niños. De alguna manera éramos más libres. Extraño la convivencia con mis hermanos, esa parte bella de la infancia de estar todos bajo el mismo techo, crecer juntos.
¿Cómo era tu vida antes de ser una figura pública?
Era bastante parecida a lo que es hoy, lo único distinto es el trabajo. Mi vida siempre ha sido muy familiar. Mi manera de ser no ha cambiado, sin embargo, mi trabajo sí, ya que ahora es para el público, pero no he tenido que cambiar mi estilo de vida, ni mis valores, ni mis patrones. Ahora tengo acceso a otras cosas y lo que digo repercute mucho más que cuando no era conocida. Más allá de eso, de saber la responsabilidad que uno tiene cuando es figura pública, mi vida es bastante parecida.
¿Cuáles son los retos que se te han presentado por ser una figura pública? En otra vida, ¿te gustaría ser reconocida también?
El tener que reinventarnos en un país donde todas las profesiones se han visto afectadas por la crisis. El reto de reinventarse siendo figura pública ha sido interesante porque me obliga a descubrir otras facetas en mí, y termina siendo favorable el no quedarnos estancados haciendo simplemente lo que la industria te brinda como oportunidad, sino también generar las propias. No sé si en otra vida me gustaría ser pública, el anonimato también tiene sus ventajas y quizás te brinda más libertad.

Hablando sobre tu vida pública, fue el Miss Venezuela esa plataforma que te llevó a ser una persona reconocida. En un primer casting no fuiste seleccionada, en el segundo sí, sin embargo, abiertamente has comentado que no eras la favorita de tu año, ¿qué crees que fue eso que te llevó a obtener la corona?
Con respecto al Miss Venezuela, el hecho de no haber sido la favorita, me dejó como lección que aunque no parezca que te va a ir bien en algo o que los esfuerzos van a dar sus frutos, hay que seguir avanzando con el mismo entusiasmo, con el mismo profesionalismo, porque decaer antes de llegar a la meta no es la mejor opción. No sonaba mi nombre entre los favoritos, yo seguí con el mismo compromiso y al final fue una gran sorpresa que ganara.

¿Cómo has manejado tu relación con otra figura reconocida en el país como lo es Carlos Ocariz?
La manejamos con mucho respeto ambos, en realidad tenemos una vida privada bastante bajo perfil, respetando los compromisos de cada quien y dándonos nuestro espacio, permitiendo que cada uno sea lo que quiere ser y haga lo que quiera hacer en el sentido laboral. Nuestra vida de pareja es una vida como la de cualquier pareja, con sus altos, sus bajos, con amor, respeto y comprensión.
Para tí, ¿qué es lo mejor de vivir en pareja?
Ponernos a prueba todos los días. La paciencia, la tolerancia, el cariño y el apoyo, son pruebas diarias que nos van haciendo cada vez mejores personas.
Mariangel, te has desarrollado en múltiples áreas, ¿qué sientes que te falta por hacer?
Quizás madurar un poco más todas las facetas que estoy llevando en este momento a cabo. Dedicar más tiempo a cada cosa que hago, decantar todas las actividades que ejecuto, quedándome con pocas para poder dedicarles todo el tiempo que merecen y eso es importante para poder avanzar, con pie más firme, cada una de las cosas con las que quiero continuar.
¿Qué metas te propones al momento de comenzar en un proyecto? Has demostrado en varias oportunidades que no tienes límites.
El arranque es muy importante y la fuerza que se le poner al mismo, el entusiasmo. La meta después del arranque termina siendo la permanencia, que exige mucho de uno.

Recientemente has estado muy cerca de la radio y también has decidido reinventarte e incursionar en un formato similar, pero digital, como lo es tu podcast “Momento Upgrade”, ¿qué significa este proyecto para tí y qué buscas generar en las personas?
Sigo en la radio y decidí hacer un podcast titulado “Momento Upgrade”, porque este nombre quiere decir que en el momento en el que tú te dediques a escucharlo, vas a conseguir herramientas que te van a ayudar a crecer a nivel personal, profesional, como mujer, o como emprendedor, de acuerdo a los libros que se discuten. Pero la verdad, es simplemente una manera de compartir lo que yo me estoy disciplinando a hacer que es leerme un libro cada semana y hacer un resumen de él para los que quieran y puedan escucharlo. A veces logro cumplir la meta y otras, por lo ocupado de mi vida, no logro hacerlo en una semana, entonces habrá capítulos que saldrán cada dos semanas, pero la meta es personal, tener esa disciplina de leer un libro cada semana.
¿Por qué sigues apostando por Venezuela y te mantienes en el país?
Los países no se acaban, además Venezuela es mi país, el que me ha dado todo, que me ha brindado todas las oportunidades, así que sigo y seguiré apostando por él.
Ahora terminemos esta entrevista con un breve ping-pong
Principal rasgo de tu carácter: La sencillez.
Principal defecto: Terquedad.
¿Qué te hace feliz? Los momentos simples, el contacto con la naturaleza y compartir con la gente que quiero.
Color favorito: Me gustan todos.
Comida Favorita: También me gustan todas.
¿Música? Me gusta la música venezolana, la clásica y la española.
La última serie que viste: Estoy viendo Merlí.
Lo que más detestas: Las poses excesivas, las personas que son muy posadas o muy frívolas.
Cómo te gustaría morir: Con más de 100 años, vivir más de 100 años.
PRUEBAS DE LA ENTREVISTA


Avanzada la noche del 6 de enero de 2020, me encontraba en la Laguna de Mucubají, en el estado Mérida, específicamente en el Parque Nacional Sierra Nevada. Reinaba la oscuridad y lo único que se escuchaba era la brisa, que a su vez, generaba el sonido del agua. Estaba solo, lo único que me acompañaba era una carpa y mi equipo de acampada.
Las condiciones estaban dadas para que me dedicara a apreciar todo lo que ocurría a mi alrededor y así poder disfrutar de ese maravilloso momento. Mientras observaba con detenimiento el movimiento del agua, una bocanada de aire me rozó y llamó profundamente mi atención. En cuestión de segundos, giré la cabeza hacia la derecha y pude apreciar cómo la silueta difuminada de un caballo se dirigía a la laguna y se desvanecía en ella.
Inmediatamente me acerqué al lugar en el que esta criatura había desaparecido, y cuando me dí cuenta, sentí humedad en mis pies, ya que me encontraba sumergido en el sitio de agua grande, mejor conocido por los indígenas como Mucubají. Todo lo que me rodeaba se paralizó, el tiempo dejó de avanzar. De pronto, apareció frente a mí, poco a poco, la figura de una mujer reconocida en nuestro país, Mónica Spear.
Este sitio turístico se convirtió en uno de los últimos lugares que la actriz y reina de belleza venezolana visitó. Allí estaba ella, calmada, observando absorta el agua y la naturaleza que la rodeaba. Su rostro era transparente, mostraba lo que sentía sin mayor esfuerzo. En medio de mi desconcierto, su nivel de concentración me llevó a preguntarle…
Mónica, ¿qué te llama tanto la atención?
Soy una persona muy soñadora. Veo el agua, la escucho y recuerdo cuando era niña y caía sobre mi cuerpo, en una finca de mi papá. La escuchaba cayendo en los tejados de zinc. Soñaba con eso, con el olor de la tierra. Disfruto cada momento. Sueño con todo.
¿Cuál era tu mayor sueño?
Siempre había sentido curiosidad por el mundo de la actuación. Me encantaban las novelas; las veía escondida de mi papá. Por esto, soñaba con ser una gran actriz reconocida, para poder interpretar papeles que me permitieran enviar mensajes a través de ellos.
¿Y cuál fue tu motor para incursionar en la actuación?
Cuando iba a comenzar mis estudios en Florida, Estados Unidos, participé en la obra de teatro de una iglesia, frente a unas 3000 personas. Al momento de terminar, esas personas lloraban sin parar. La sensación que tuve en el cuerpo fue algo maravilloso. Fue divino poder mover las emociones de los presentes. Desde ese momento tomé la decisión y le dije a mi papá que quería estudiar actuación, y así fue. Siempre conté con su apoyo y se lo agradezco inmensamente. Finalmente en el año 2002, me licencié en arte dramático.
Fuiste premiada por tu belleza pero, ¿por qué querías este reconocimiento?
Yo escribí en un papel que sería Miss Venezuela 2004 y tres meses después eso se convirtió en una realidad. Mi meta era ser actriz y yo estaba muy relajada. Mis compañeras jamás pensaron que yo ganaría el concurso. Yo no me presioné, me entregué a Dios. Lo veía como una plataforma y así fue. Unos meses más tarde, comencé a trabajar en RCTV y llegué a protagonizar la última novela que sería transmitida por señal abierta: Mi prima Ciela.
¿Llegaste a dónde querías?
No tengo límites. “El cielo no es el límite, es sólo el comienzo”, dijo Carl Heibert.
¿Qué te dejó el mundo artístico?
Que la gente habla por hablar. Aprendí a no darle importancia a lo que pensaban de mí. Valoraba las críticas, pero no soy monedita de oro para caerle bien a todo el mundo. Quería ser yo, sin compararme con nadie.
¿Y cómo eres tú?
Yo me considero una persona que no es igual a todo el mundo, me considero diferente. Soy diferente.
¿Es por eso que sentías afinidad con las personas especiales, como Micaela?
Sí, las personas especiales están en el mundo para traer amor. Los admiro mucho por su espontaneidad. No tienen miedo de ser como son. Micaela, a quien interpreté en “Mi prima Ciela”, es ejemplo de ello. A través de ella representé a todas las personas especiales, a todas las que han sido excluidas por la sociedad. Gracias a este personaje aprendí a quererme más a mí misma y digo: “No a la exclusión, sí a la individualidad”. Todos somos parte de la balanza de la vida y debemos respetarnos mutuamente.
¿Cuál era tu mayor responsabilidad?
Maya, mi hija. Mi mayor responsabilidad es guiarla en su vida. Para yo estar bien, tengo que estar junto a mi núcleo familiar: mi hija, mi nana, y mi gata.
¿Cómo te sientes al estar aquí, en este plano?
Es maravilloso estar en otro lugar, conocer a otro tipo de gente. Disfrutar lo mejor del lugar en donde estés. Me gusta explorar. No sentí nunca que me fui. Voy y vuelvo. Lo que sí me pega muchísimo es dejar a mi hija.
¿Cuál era tu mayor miedo?
Mi mayor miedo era la maldad humana. Dos días antes de haber sido asesinada, tuve una pesadilla, que le conté inmediatamente a mi mejor amiga. En ella veía justo eso, la maldad humana que me separó de lo que más amo en el mundo, mi hija.
En ese momento Mónica desapareció y yo me hundí en las aguas de la laguna, buscando la forma de procesar todo lo que me acababa de ocurrir, para poder contarlo.

Avanzada la noche del 6 de enero de 2014, Mónica Spear y su ex pareja, Henry Berry, fueron asesinados en la autopista Puerto Cabello-Valencia, luego de quedar accidentados en medio de la vía. Maya recibió un disparo en la pierna y afortunadamente sobrevivió. Hoy en día es criada por sus abuelos.
Referencias
Primera parte: https://www.youtube.com/watch?v=C2oSe23hZvw
Segunda parte: https://www.youtube.com/watch?v=FNBTlNRfrLk
Tercera parte: https://www.youtube.com/watch?v=9p8JtfH0hgY
Cuarta parte: https://www.youtube.com/watch?v=t9g4dW2bhf8
Quinta parte: https://www.youtube.com/watch?v=SPsucVwVXdU&t=309s

El pasado martes, arrancó la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), con la repercusión de las sanciones emitidas por parte de Estados Unidos (E.E.U.U.), la poca afluencia de fanáticos y la ausencia de grandes representantes del deporte, dentro de sus equipos, producto de estas mismas sanciones. Además de ser un torneo, que se desarrolla en medio de una crisis política, económica y social, que ha generado rechazo en un determinado porcentaje de la población venezolana.

Durante los primeros encuentros, que se han llevado a cabo en la última semana, se ha notado la baja participación de la fanaticada. En una encuesta realizada a 15 personas, de edades comprendidas entre los 20 y los 25 años, el 40% indicó que no asistirán a los juegos de esta temporada de béisbol, que no cuentan con la participación de los jugadores venezolanos afiliados a la Major League Baseball (MLB), producto de las sanciones impuestas por E.E.U.U.
Sobre esto, el narrador deportivo de DirecTV Sports, Alejandro Sardi, afirmó que la fanaticada no quiere ir a ver béisbol. En ese sentido, indicó: “Yo me imagino que sí tienen que ver muchas cosas, el factor económico, el factor sanción que implica la falta de peloteros conocidos, pero ha debido tener más peso la pasión por el béisbol en el venezolano”.

Con respecto al nivel de los jugadores que participarán en esta liga, el 74% de los encuestados, considera que tal vez los peloteros estén calificados para lo que implica este evento deportivo. El presidente de la LVBP, Giuseppe Palmisano, destacó que “los peloteros que están jugando en este momento, son de ligas independientes, jóvenes, que no están adscritos a la MLB y beisbolistas veteranos que sueñan con volver a las grandes ligas”.
“La LVBP es una vitrina que puede ayudar mucho a que algunas organizaciones de la MLB se fijen en estos jugadores (…) era mejor tener algo a no tener nada (…) Para nosotros es bastante satisfactorio impulsar más rápido el desarrollo de estos jóvenes”, dijo Palmisano.
Por su parte, Sardi enfatizó: “Un alto porcentaje está calificado para eso y si uno revisa la lista de los 8 equipos, incluso hay jugadores comprobados en esta Liga. Por algo están ahí y por algo los equipos en estas circunstancias están confiando en ellos. Creo que vamos a seguir viendo buen béisbol, vamos a seguir viendo cosas buenas, cosas malas como sucede usualmente en este deporte”.
En los últimos años, algunas personas se han dedicado a criticar la realización de eventos como la LVBP en tiempos de crisis. Bajo esta premisa, Alejandro Sardi expresó: “Lamentablemente el venezolano se ha enfrascado en una eterna lucha contra lo político, quiere mezclar la política y el deporte, pero eso no debería ser. Si no lo quieren ver, no lo vean, nadie los está obligando, pero es una temporada que ha debido realizarse y me parece maravilloso porque ayuda a muchas personas de manera directa o indirecta, en cuanto a trabajo se refiere”.